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Robo viral de BTC: así vaciaron carteras Coldcard sin tocarlas y qué revela sobre la seguridad de tu bitcoin

Robo viral de BTC: así vaciaron carteras Coldcard sin tocarlas. Te explicamos las causas del hackeo y cómo proteger tus bitcoins.

Robo viral de BTC: así vaciaron carteras Coldcard sin tocarlas y qué revela sobre la seguridad de tu bitcoin
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Los coldwallet se suponen “deben ser más seguros”. Foto: Generada por Gémini

Un ataque que se concretó en apenas 25 minutos drenó cientos de bitcoins y puso en alerta a toda la comunidad cripto. El robo viral de BTC que afectó a las carteras de hardware Coldcard no requirió acceso físico a ningún dispositivo, ni robo de contraseñas, ni engaños de phishing.

Todo se concretó con un error de programación escondido en el firmware desde 2021 para que un atacante calculara, desde su propia computadora, las claves privadas de cientos de usuarios. Así como si fuera una lotería, buscando series de números que coincidieras.

¿Qué pasó exactamente?

Según reportó CoinDesk, un error de aleatoriedad en una cartera de hardware convirtió semillas que se creían imposibles de adivinar en semillas predecibles. El resultado: un atacante explotó una falla en la forma en que algunas billeteras Coldcard generaban claves para robar aproximadamente 594 bitcoins, valorados en cerca de 38 millones de dólares, de alrededor de 500 billeteras de firma única en menos de 30 minutos.

Y ese fue solo el primer round. Según la investigación de Galaxy Research citada por Cripto247, la cifra real terminó siendo mucho mayor: un atacante vació los fondos distribuidos en 1.196 direcciones de Bitcoin y se apoderó de 1.082,65 BTC, valuados en unos 70,2 millones de dólares, durante una operación que duró apenas 41 minutos, y todo se ejecutó sin acceder físicamente a las billeteras ni conectarse con ellas.

¿Para qué sirven las carteras Coldcard y por qué se supone que son seguras?

Antes de entender el fallo, hay que entender el producto. Coldcard es una billetera hardware desarrollada por la empresa canadiense Coinkite, un dispositivo independiente que almacena las claves de bitcoin fuera de línea, lejos de computadoras conectadas a internet.

La idea detrás de este tipo de “cold wallet” es simple: si tus llaves nunca tocan internet, nadie puede robarlas de forma remota. Por eso muchos inversores confían en estos dispositivos para guardar sus ahorros a largo plazo, lejos del alcance de hackers que operan a través de exchanges o billeteras conectadas a la red. El problema, como suele pasar en ciberseguridad, no estuvo en el concepto sino en la ejecución.

Las causas detrás del robo: un fallo silencioso de años

Para que una cartera sea verdaderamente segura, la frase semilla que la protege, esas doce o veinticuatro palabras que dan acceso total a los fondos, debe generarse de manera completamente impredecible. Aquí es donde surgió el problema. Como explica Criptonoticias, un error de configuración en el firmware, introducido en marzo de 2021, hizo que el dispositivo dejara de usar el generador de números aleatorios por hardware y comenzara a apoyarse en un generador de respaldo por software, que a partir de los mismos datos de entrada siempre calcula el mismo resultado.

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En otras palabras, en lugar de generar un valor único e imposible de repetir, el dispositivo terminaba usando datos que, aunque parecían aleatorios, no lo eran. Esos datos de entrada eran el identificador de fábrica del microcontrolador y el valor de dos contadores internos de reloj tomados en el momento del arranque, ninguno de los cuales fue pensado para mantenerse en secreto.

¿La consecuencia? Cualquiera con conocimientos técnicos podía reconstruir esa misma aleatoriedad desde su propia computadora. De hecho, el desarrollador de Bitcoin Antoine Poinsot fue tajante al respecto: “Es trivial encontrar el problema con un modelo de lenguaje de última generación, y varias personas llegaron a la misma conclusión de forma independiente”, escribió en X.

Ni siquiera los modelos más recientes salieron completamente ilesos. Aunque Coinkite reforzó la generación de claves con un chip de seguridad adicional, ese refuerzo aprovechaba apenas 32 bits de ese valor, lo que equivale a un máximo de 4.295 millones de combinaciones, una cifra que el hardware actual puede recorrer en un tiempo razonable. Para dimensionarlo: una semilla realmente segura debería tener 2 elevado a 256 combinaciones posibles, un número que supera la cantidad de átomos del universo observable.

Voces de autoridad: urgencia, pero sin pánico

La comunidad de desarrolladores de Bitcoin reaccionó con preocupación, aunque con matices importantes. El desarrollador Matt Corallo advirtió sobre el riesgo que seguía latente para los usuarios que no habían migrado sus fondos: “Existe un riesgo potencial muy alto de robo de fondos para algunas wallets Coldcard. Podría ser prudente mover los fondos restantes cuanto antes”.

Sin embargo, no todos los expertos apostaron por la prisa. Jameson Lopp, otra voz reconocida del ecosistema, pidió cautela a quienes buscan resguardar sus bitcoins trasladándolos a una nueva semilla: “Lo más importante es no entrar en pánico y no apresurarse. Los errores pueden ser catastróficos”. Una recomendación que cobra sentido: mover fondos de forma apresurada, sin verificar bien cada paso, puede generar pérdidas irreversibles, incluso peores que las del propio ataque.

¿Qué fondos no corrieron peligro?

No todo fue negativo en esta historia. Existen formas de protegerse incluso frente a este tipo de fallos. Coldcard permite crear una semilla ingresando manualmente los resultados de al menos 99 tiradas de un dado físico de seis caras, en lugar de usar el generador interno, un método que toma la aleatoriedad directamente de las tiradas y que no se ve afectado por el fallo del firmware. Además, una frase de contraseña fuerte y única, sumada a la semilla, agrega una capa de protección independiente del fallo.

La lección detrás del robo viral de BTC

Este episodio deja una enseñanza clave para cualquier persona que guarde criptomonedas: el aislamiento físico de una cartera fría no sirve de nada si la generación de sus claves fue defectuosa desde el origen. No se trata de desconfiar de las cold wallets como concepto, sino de entender que la seguridad depende tanto del hardware como del software que lo controla, y de mantenerlo siempre actualizado.

Si usas una Coldcard, lo primero es verificar el modelo y la versión de firmware con la que se generó tu semilla, actualizar el dispositivo a la última versión disponible y, ante cualquier duda, migrar los fondos a una wallet completamente nueva, siguiendo el proceso con calma para evitar errores. La rapidez importa, pero la precisión importa más.