Trump y las criptomonedas: cómo ganó más de 1.400 millones de dólares en un año
Trump declaró más de $1.400 millones en criptomonedas en 2025. ¿Cómo lo logró siendo presidente? Te explicamos si es legal y qué dicen los expertos.

Donald Trump generó millones de dólares en el mundo cripto. Foto: Generada por Gémini
Donald Trump cerró el 2025 con una cifra que hace doble clic: más de 1.400 millones de dólares en ganancias provenientes del mundo cripto. No fue suerte ni una inversión casual. Fue, según analistas y expertos en ética gubernamental, el resultado directo de gobernar un país mientras se tiene el negocio en la misma industria que se está desregulando. La pregunta que muchos se hacen es simple: ¿es esto legal? La respuesta, aunque incómoda, también lo es.
El documento que lo revela todo
Las cifras correspondientes a 2025, durante el primer año del segundo mandato de Trump, fueron comunicadas a la Oficina de Ética Gubernamental de EE.UU. en un documento de 927 páginas. Para poner eso en perspectiva: la última declaración financiera del presidente Barack Obama constaba de ocho páginas, mientras que la del presidente Joe Biden tenía 11.
El patrimonio de Trump en criptomonedas no viene de una sola fuente. Son dos empresas principales las que explican la mayor parte del dinero:
La primera es World Liberty Financial una plataforma de criptoactivos lanzada en septiembre de 2024 y respaldada directamente por Trump y sus hijos. El mandatario declaró más de 500 millones de dólares vinculados a esa plataforma, que emitió su propia moneda digital, WLFI. La venta inicial de esos tokens reportó unos 550 millones de dólares.
La segunda es CIC Digital LLC, su empresa de memecoins. Esta compañía generó 636 millones de dólares en ingresos, casi la totalidad proveniente de regalías derivadas de un acuerdo de licencia con Celebration Coins. En otras palabras: alguien pagó cientos de millones de dólares por el derecho de usar el nombre “Trump” en una moneda digital.
El resultado es contundente: según Forbes, las actividades vinculadas a las criptomonedas son la principal razón por la que el patrimonio personal de Trump casi se triplicó entre 2024 y 2026, al pasar de 2.300 millones a 6.500 millones de dólares.
¿Qué tiene que ver ser presidente con ganar tanto dinero cripto?
Mucho, según los críticos y detractores de Trump. Y aquí es donde la conversación se pone interesante. Desde que el presidente asumió su segundo mandato, su administración ejecutó un giro regulatorio de 180 grados en favor de la industria cripto. El avance de Trump en el mundo cripto coincide con un giro regulatorio de su gobierno a favor de la industria.
Hay que resaltar que desde su investidura, el presidente tomó varias medidas destinadas a reducir controles sobre el sector y prometió convertir a Estados Unidos en la “capital mundial de las criptomonedas”. Ese cambio alentó el precio de varios activos digitales y profundizó las acusaciones de conflicto de interés.
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Dicho de forma sencilla: el presidente desreguló una industria en la que él mismo tiene cientos de millones de dólares invertidos. La combinación de información privilegiada y poder de decisión política es exactamente lo que los expertos en ética llaman un conflicto de interés.
Richard Painter, exabogado jefe de ética de la Casa Blanca durante la presidencia de George W. Bush, fue directo al respecto. “Por supuesto que se trata de un conflicto de intereses”, afirmó al ser consultado por la BBC.
Will Walker-Arnott, director de clientes privados de Raymond James Financial Group, ofrece un contraste histórico que ayuda a entender la magnitud del asunto: “Jimmy Carter transfirió su granja de cacahuates a un fideicomiso ciego y George W. Bush vendió su participación en los Texas Rangers antes de asumir la presidencia; sin embargo, Trump parece operar de una manera muy distinta”.
Entonces, ¿es legal?
Sí, técnicamente. Y ese es, precisamente, el problema que señalan los críticos. A diferencia de presidentes anteriores, Trump no se deshizo de sus activos ni los transfirió a un fideicomiso ciego con un administrador independiente antes de asumir el cargo. Ese esquema no incorpora las medidas para evitar conflictos de interés que sí adoptaron sus predecesores más recientes.
En Estados Unidos, la ley no obliga al presidente a vender sus activos ni a transferirlos a un fideicomiso independiente. Es una práctica voluntaria que los mandatarios anteriores adoptaron por convención ética, no por mandato legal. Trump optó por no hacerlo.
La Casa Blanca, por su parte, rechaza cualquier cuestionamiento. La portavoz Anna Kelly señaló: “Ni el presidente ni su familia han incurrido jamás —ni incurrirán jamás— en conflictos de interés. El presidente Trump convirtió con orgullo a los Estados Unidos en la capital mundial de las criptomonedas a través de acciones ejecutivas”.
El lado que no se habla: los pequeños inversores perdieron
Hay un dato que se pierde entre tanta cifra millonaria: mientras Trump y su familia acumulaban ganancias, los inversores ordinarios que compraron sus productos cripto vieron cómo su dinero se desvanecía.
El precio de los tokens de World Liberty ha caído un 80% desde que comenzaron a cotizar en septiembre. Y las monedas conmemorativas de Trump, que alcanzaron un precio superior a los 74 dólares en los días posteriores a su lanzamiento en enero de 2025, ahora se venden por 1,68 dólares.
Trump ganó más de 1.400 millones de dólares en criptomonedas en un año, sin vender sus activos al llegar al poder, mientras “regulaba” la misma industria que lo estaba enriqueciendo. Es legal. Es inédito. Y es, según varios expertos en ética gubernamental, exactamente el tipo de situación que las normas de conflicto de interés fueron diseñadas para evitar.